|
LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE
‘Abdu’l-Bahá utiliza una
analogía que nos ayuda a comprender el propósito de esta vida terrenal en
relación con la vida después de la muerte.
Primero, explica que en el
estado embrionario el ser humano en formación desarrolla todo lo que
necesita para vivir bien en el mundo terrenal—ojos, oídos, manos, pies,
etc. Así, aclara que el propósito del estado embrionario es el desarrollo
de todos los órganos y miembros que el ser humano necesitará al nacer a la
vida terrenal.
Luego, afirma que el propósito
de la vida terrenal es desarrollar las cualidades y virtudes necesarias para
la “existencia divina”, tales como el conocimiento y el amor a Dios, la
confianza en Dios, el amor, la bondad, la honestidad, la pureza, el perdón,
y las demás cualidades espirituales.
Al “morir” físicamente y
“nacer” a la existencia divina, dejamos atrás los aspectos materiales de
nuestra vida. Sólo llevamos con nosotros las cualidades espirituales que
hemos desarrollado.
¿Pero cómo podemos saber si
realmente sigue la vida después de la muerte? Hay dos fuentes de
conocimiento:
1.
1. La Palabra de las Manifestaciones
de Dios;
2.
2. Un número creciente de
investigaciones hechas con personas que han sufrido una “muerte clínica” y
luego han resucitado, cuyos resultados pueden encontrarse en libros como
Vida después de la Vida por Raymond Moody, para mencionar uno entre
varios.
Por ser la más reciente de las Manifestaciones
de Dios, Bahá’u’lláh ha revelado más detalles que las Manifestaciones
pasadas sobre la naturaleza de la vida después de la muerte. Aclara que:
En ese mundo no existen
limitaciones del tiempo ni del lugar.
El “Paraíso” refiere al
gozo que se experimenta al estar cerca a Dios, mientras que el
“Infierno” refiere al sufrimiento de encontrarse lejos de Él y
sentir profundamente “lo bueno que se le ha escapado”.
(Puesto que “cercanía es
semejanza”, para estar cerca a Dios, necesitamos desarrollar las
cualidades espirituales que son el reflejo de los atributos de Dios.)
Además, Bahá’u’lláh aclara que
en el otro mundo:
“Todos los hombres estimarán el
mérito de sus acciones y se darán cuenta de todo aquello que sus manos han
forjado”;
El alma “no se olvidará la vida
que se ha llevado en el mundo material”;
Se “reconocerá a las personas
con quienes ha estado asociado”;
“El amor que uno puede haber
sentido hacia otro no será olvidado”;
“Los amados espirituales se
reconocerán los unos a los otros, y buscarán unirse unos a otros, pero en
una unión espiritual”;
Además, afirma que “las almas
santas”
“Experimentarán tal
gozo y alegría que es imposible de describir”;
Conversarán libremente con los
profetas de Dios y Sus escogidos;
“Serán informados de
todos los misterios;” y
Tendrán “la dádiva
de la intercesión”.
A pesar de que la posición que
un alma tenga en el otro mundo depende principalmente del grado en que haya
desarrollado aquí el conocimiento y el amor a Dios, y desarrollado y puesto
en práctica las cualidades espirituales en su trato con los demás, estando
en el otro mundo es posible que el alma progrese, acercándose más a Dios.
Sin embargo, este progreso ya no depende de sus propios esfuerzos, como lo
era durante la vida terrenal, sino de:
-
La bondad y gracia de Dios,
-
Las oraciones sinceras de personas que
todavía permanecen en este mundo.
-
La
caridad y las buenas obras que se hacen en nombre de la persona.
Citas relacionadas con el
tema:
“Considerar
que después de la muerte del cuerpo, el espíritu perece, es como imaginar
que un pájaro en una jaula será destruido si la jaula se rompe, aunque el
pájaro no tenga nada que temer con la destrucción de la jaula. Nuestro
cuerpo es como la jaula, y el espíritu es como el pájaro. Si la jaula se
destruye, el pájaro permanecerá y subsistirá; su sensibilidad será aún más
intensa, su percepción será mayor, y su felicidad aumentará.”
Un amigo
preguntó: “Cómo debería uno esperar la muerte?”
‘Abdu’l-Bahá
contestó: “¿Como anticipa uno el final de cualquier viaje? Con esperanza y
expectativa. Así es con el final de este viaje terrenal. En el mundo
venidero, el hombre se encontrará libre de muchas de las incapacidades que
ahora sufre.”
‘Abdu’l-Bahá, El Divino Arte de Vivir, p. 62.
¿QUIERES
UTILIZAR ESTE ARTÍCULO O PONERLO EN SU SITIO WEB?
Puedes hacerlo si incluyes este reconocimiento completo:
"Juanita de
Hernández escribe libros,
fascículos y artículos relacionados con liderazgo moral, educación, desarrollo
sostenible, valores humanos y vida
familiar que son claros, prácticos y fáciles de entender.
Si deseas
transformar tu vida y aportar a la transformación de la sociedad, suscríbete
para recibir artículos gratis, haciendo clic en el enlace en "Noticias".
|