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¡Tú Puedes Ejercer Liderazgo!
Estamos
acostumbrados a pensar en el “liderazgo” como una función de las personas que poseen autoridad u ocupan un lugar especial dentro de
una organización. Sin embargo, el “liderazgo” puede ser ejercido por
cualquier miembro de una organización. De hecho, el “liderazgo compartido”
es una señal de una organización surgiente.
Para ser
exitosa, cada organización debe cumplir con 3 funciones básicas.
1)
Cumplir las tareas u objetivos que son la razón de su existir;
2)
Fortalecer la unidad entre los miembros del grupo;
3)
Ayudar a cada miembro del grupo a desarrollar sus capacidades
latentes.
Aunque casi
todas las organizaciones están conscientes de la primera función, a menudo
no toman en cuenta la importancia que tienen las otras dos.
Reflexionemos
un momento: ¿Alguna vez has pertenecido a alguna organización o grupo de
trabajo en que había desunión entre algunos miembros y otros? ¿Cómo ha
afectado al funcionamiento y
los logros de la organización o grupo? Según la severidad del problema, puede
llevar a que
cada persona se aísle y evite contacto con los demás, que reine un ambiente
de crítica y de desprecio hacia las ideas y acciones unos de otros, que las
reuniones se vuelvan pesados y sean caracterizadas por intercambios fuertes
de opiniones, que de manera abierta o encubierta unos traten de sabotear el
trabajo de otros, o que haya una lucha para el poder.
En cambio,
cuánto más sólida sea la unidad entre los miembros de la organización, más
confianza habrá para compartir ideas creativas, probar nuevas iniciativas, y
ayudarse mutuamente. Todo esto hace una diferencia significativa en los
logros de la organización. También repercuta en la tercera función:
ayudarse unos a otros a desarrollar nuevas capacidades.
El secreto del
progreso yace en el desarrollo de las capacidades de un número creciente de
los miembros de una organización. Sin el desarrollo de nuevas capacidades
por nuevas personas, los logros que puede alcanzar la organización
rápidamente llegan a un tope. Cada uno ya está haciendo lo que sabe hacer,
y al esforzarse por hacer más todavía, llega a un punto de agotamiento. Sin
embargo, cuando nuevas personas están desarrollando las capacidades
necesarias, no sólo hay más personas entre quienes se puede repartir el
trabajo, sino que las personas que recién han desarrollado dichas
capacidades entren en el campo de trabajo con mucho entusiasmo.
Contrario a lo
que a veces se piensan, la mejor forma de desarrollar nuevas capacidades no
es asistir a un taller o seminario, aunque a veces puede ser útil; más
bien, es recibir ACOMPAÑAMIENTO de alguien que ya ejerce bien la
capacidad. Para que el acompañamiento sea eficaz, la persona conocedor necesita
preocuparse por el aprendizaje del otro: tomar el tiempo para explicar en
detalle CÓMO lleva a cabo ciertas tareas, modelar la forma correcta de
hacerlas, dar la oportunidad para que el aprendiz gradualmente asuma la
responsabilidad, y proporcionar una retroalimentación positiva, felicitando
los logros y dando sugerencias de cómo puede mejorar.
Volviendo al
liderazgo, todos y cada uno de los miembros de una organización puede
aportar a las tres funciones; y al grado que lo hace, está ejerciendo el
liderazgo.
Cada uno no
sólo puede cumplir sus propias responsabilidades con excelencia, sino que
puede reflexionar sobre cómo podría funcionar mejor el área con la cual está
inmediatamente involucrado, tomando iniciativas o colaborando con
sugerencias para la mejora.
Cada uno puede
aportar a fortalecer la unidad de la organización. La persona que hace
comentarios que disuelven la tensión y generen risa en un momento difícil,
así como la persona que alienta a los demás a compartir sus ideas, o la que
frecuentemente encuentra algo valioso para felicitar en el trabajo de sus
colegas, está ejerciendo liderazgo.
Asimismo, cada
uno puede desarrollar una actitud de enseñanza-aprendizaje, compartiendo
libremente sus propios conocimientos y destrezas con otros deseosos de
desarrollarlas, a la vez que busca la oportunidad de aprender de los que
tengan aptitudes diferentes. De hecho, a veces los dos roles se mezclan,
cuando dos personas que trabajen en áreas parecidas compartan sus
experiencias y manera de trabajar uno con otro, resultando en un aprendizaje
mutuo.
En resumen,
cuánto más que TODOS los miembros de una organización ejerzan un liderazgo
compartido, más éxito tendrá la organización.
Y tú, ¿cómo
puedes ejercer un liderazgo más eficaz dentro de las organizaciones a las
cuales perteneces?
Cita sobre el
Tema:
“Ningún hombre
alcanzará su verdadera posición si no es a través de la justicia. Ningún
poder existirá si no es a través de la unidad. Ningún bienestar ni
felicidad se lograrán si no es a través de la consulta.”
Bahá’u’lláh
La Consulta

Para conocer otros aspectos del "liderazgo moral", o para
enseñar su práctica a organizaciones de base, se recomienda el fascículo
" Liderazgo
Moral"
© Juanita de Hernández. Derechos Reservados
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