Ser un Miembro
Responsable y Cariñoso de una Familia
La familia es la institución fundamental de la sociedad humana. En
su seno, tenemos la oportunidad de practicar muchas capacidades del
liderazgo moral, y desarrollar un gran número de cualidades,
actitudes y destrezas que son componentes esenciales de estas
capacidades.
La
relación familiar es la más íntima de nuestras relaciones. Por eso,
en ella salen a luz muchos de los defectos que enmascaramos en las
relaciones sociales. El roce de las asperezas de nuestra
personalidad con las de otros miembros de la familia, nos da una
gran oportunidad de aprendizaje. Pero para aprovecharla tenemos que
refrenarnos de culpar a la otra persona y tratar de tomar conciencia
de las debilidades nuestras que contribuyeron al roce. Una vez que
hemos tomado conciencia de estas debilidades, podemos aceptar el
desafío de transformarlas.
De
esta manera, la familia sirve como un campo de prueba para las
capacidades del liderazgo moral. Si sólo aplicamos estas
capacidades en la sociedad, pero no en la familia, de hecho no las
hemos integrado en nuestra forma de ser, y no debemos sorprendernos
si no producen los resultados esperados.
Por
otra parte, generalmente la familia tiene más tolerancia de nuestros
errores que otras personas. Por eso, provee un buen ambiente para
arriesgarnos a probar algo nuevo. Cuando estamos tratando de
desarrollar una destreza, actitud o cualidad, o de explicar un
concepto para ver si lo hemos comprendido bien, ¿dónde mejor
intentarlo que en la familia?
Si
los otros miembros de la familia comprenden nuestros esfuerzos, nos
alentarán, o tal vez nos harán una crítica constructiva.
Generalmente, lo peor que harán es reírse de nosotros. Si somos
capaces de reír con ellos, aún esto puede convertirse en una
experiencia positiva, ya que poder reírse de uno mismo es una señal
de madurez personal.
Además
de ser un campo de prueba para el desarrollo de nuestras
capacidades, la vida familiar generalmente establece el patrón para
otras relaciones sociales, ya que los hábitos “son llevados desde la
familia al lugar de trabajo, a la vida política y, finalmente, a las
relaciones internacionales.”
(Casa
Universal de Justicia, La Promesa de la Paz Mundial, p. 18)
Por
ejemplo, si nos acostumbramos a relaciones de dominación en el
hogar, será la forma natural de actuar en el trabajo y en la
sociedad. Pero si en el hogar aprendemos cómo desarrollar
relaciones basadas en la reciprocidad, el compartir y el servicio,
practicando la consulta y el aprecio de la unidad en diversidad,
también nos relacionaremos de esta manera en el trabajo y en la
sociedad.
Cita
Relacionada:
“Todas
las virtudes deben ser enseñadas en el seno de la familia. La
integridad de la unión familiar debe ser constantemente considerada
y los derechos de sus miembros no deben ser transgredidos. Los
derechos del hijo, del padre, de la madre, ninguno de ellos debería
ser transgredido, ninguno de ellos debe ser arbitrario.”
‘Abdu’l-Bahá. (Citado
en Vida
Familiar,
EBILA, Buenos Aires, 1982, p. 24)