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¿EN QUÉ
CONSISTE UNA SUPERVISIÓN ADECUADA?
No
todas las personas son iguales y no es sabio tratarlas de la misma manera.
Cuando se trata de la “supervisión”, el grado de motivación y capacidad de
cada persona influye en el estilo de supervisión que es más apropiado para
su situación.
Kenneth Blanchard identifica cuatro diferentes estilos de supervisión, que
corresponden a diferentes nivels de motivación y capacidad.
Cuando una
persona comienza a trabajar en un nuevo puesto, está muy motivada y desea
realizar bien sus tareas, pero todavía le falta capacidad. Por eso, las
personas en esta etapa responden bien a una supervisión altamente
directiva. Desean que alguien:
·
les diga específicamente lo que deben hacer,
·
les demuestre cómo llevar a cabo ciertas tareas con las cuales no tienen
experiencia,
·
les den un acompañamiento cercano,
·
les feliciten por lo que hacen bien, o
·
les indiquen con tacto cómo podrían mejorar su desempeño.
Pasado
un tiempo, la novedad y el entusiasmo inicial tienden a disminuir, mientras
que las destrezas para realizar las tareas gradualmente han mejorado. En
esta etapa las personas sienten resentimiento ante un estilo de dirección
demasiada dominante, en que se les está constantemente encima. En cambio,
responden muy bien al estímulo y apoyo motivacional. Se puede
manifestar este apoyo por medio de:
·
comunicar un interés en el trabajo de las personas,
·
preguntar: ¿cómo le va?
·
felicitarles por trabajos bien hechos,
·
ofrecerles sugerencias constructivas cuando encuentran problemas y
·
dejarles saber que uno siempre está dispuesto para dialogar si surge algo y
no están seguros lo que deben hacer al respecto.
Según pasa el tiempo, la persona sigue desarrollando sus capacidades y
experimenta una sensación de auto-realización al llevar a cabo bien lo que
le corresponde, contribuyendo a un aumento en la motivación. En esta fase,
involucrar a la persona en las decisiones participativas puede
estimularle y ayudarle a comprender más a fondo los factores que se toman en
cuenta al tomar las decisiones.
Según
siguen creciendo la capacidad y motivación de la persona, se le deja más
autonomía, la cual le permite la satisfacción de ejercer su iniciativa y
creatividad. Finalmente,
la persona llega a una etapa en que reúne en un elevado grado las
capacidades del liderazgo moral y las capacidades técnicas requeridas por su
puesto, así como la automotivación necesaria, para que pueda asumir plena
responsabilidad para algunas áreas del trabajo, tomar las decisiones
correspondientes y realizar dichos trabajos con excelencia. Entonces, se le
puede delegar plenamente ciertos proyectos o áreas del trabajo,
dándole la responsabilidad y la autoridad para llevarlos a cabo, informando
periódicamente acerca de sus actividades.
Al comprender
bien este proceso, y ponerlo en práctica, se puede potenciar en forma
gradual a cada persona, ayudándole a desarrollar sus capacidades y
automotivación, hasta que pueda desempeñarse a nivel de la plena delegación.
Para aprender otros aspectos de la adeministración basada
en el compromiso, o para
enseñar su práctica a organizaciones de base, se recomienda el fascículo "La
Administración basada en el Compromiso" (
http://www.gemas.discernir.com/f-administracion.htm)
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"Juanita de
Hernández escribe libros,
fascículos y artículos relacionados con liderazgo moral, educación, desarrollo
sostenible, valores humanos y vida
familiar que son claros, prácticos y fáciles de entender.
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