LAS
FUERZAS DE INTEGRACIÓN EN LA SOCIEDAD*
Paralelamente
con el proceso de desintegración, ha surgido un proceso silencioso
de integración, basado en el principio de la unidad de la humanidad,
enseñanza fundamental revelada por Bahá’u’lláh hace 150 años. En
este proceso de integración no sólo participan los bahá’ís, sino
todas las personas que obran de acuerdo con el principio de la
unidad del género humano.
Como
resultado, un espíritu de solidaridad mundial se alza gradualmente,
dando lugar a una amplia gama de avances visibles, “que van desde el
rechazo de prejuicios raciales profundamente arraigados hasta la
conciencia cada vez mayor de la ciudadanía mundial, desde la mayor
concienciación ecológica a las colaboraciones en la promoción de la
sanidad pública, desde la preocupación por los derechos humanos a la
búsqueda sistemática de la educación universal, desde el
establecimiento de actividades interreligiosas al florecer de
cientos de miles de organizaciones locales, nacionales e
internacionales dedicadas de una u otra manera a la acción social”.
(Casa
Universal de Justicia, “Mensaje a los Bahá’ís del Mundo”, abril
2006.)
En
resumen, toda persona de buena voluntad que aporta al bienestar
común está contribuyendo al proceso de la integración mundial.
Con
el tiempo las fuerzas de integración llevarán al establecimiento de
un nuevo orden mundial, caracterizado por la justicia, la unidad en
diversidad y la paz, en que se habrá eliminado los extremos de
riqueza y pobreza y las personas de todas las razas, religiones,
países y clases sociales convivirán en armonía.
Millones
de personas en el mundo, al trabajar en pro de uno u otro de estos
ideales, aportan a la creación de esta nueva sociedad. Sin embargo,
los que conocen con cierta profundidad las enseñanzas de
Bahá’u’lláh tienen la ventaja de poseer una visión clara de los
elementos principales de la sociedad que están ayudando a
construir.
Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe Bahá’í, da un bosquejo de
algunos de los rasgos de la sociedad venidera y muestra la amplitud
de la visión de Bahá’u’lláh. Esta visión va mucho más allá de luchar
contra uno que otro mal que aflige la sociedad actual. Más bien, da
las pautas para la creación de un nuevo orden mundial.
“La
unidad de la raza humana, contemplada por Bahá’u’lláh, implica el
establecimiento de una mancomunidad mundial en la que todas las
razas, credos y clases estén estrecha y permanentemente unidos, y en
la que la autonomía de sus estados miembros, la libertad personal y
la iniciativa de los individuos que la componen estén definitiva y
completamente resguardadas….
…La
enorme energía disipada y derrochada en la guerra, ya sea económica
o política será consagrada a aquellos fines que extiendan el alcance
de las invenciones humanas y el desarrollo tecnológico, al aumento
de la productividad de la humanidad, al exterminio de las
enfermedades, a la extensión de la investigación científica, a la
elevación del nivel de salud física, a la agudización y refinamiento
del cerebro humano, a la explotación de los inusitados e
insospechados recursos del planeta, a la prolongación de la vida
humana y al fomento de cualquier otro agente que pueda estimular la
vida intelectual, moral y espiritual de toda la raza humana”.
(Shoghi Effendi. Llamado a las Naciones, p. 54-56.)
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*Extractos
de La Respuesta Bahá’í ante la Crisis de
Nuestro Tiempo
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